Mi primer recuerdo de festejar Halloween fue cuando estaba en quinto básico. Ese año vivimos en los Estados Unidos, a unas cuadras de mis abuelos. Me acuerdo la emoción que sentía al ponerme un disfraz, creo que era de fantasma. Mi hermana y yo fuimos por las calles esa noche hacia la casa de mis abuelos, cada uno con su canasta para recoger dulces de los vecinos. Muchos vecinos estaban en sus puertas, niños andaban por doquier en la noche fría, y los patios estaban cubiertos de adornos tenebrosos y calabazas esculpidas que llevaban velas adentro. Era tan raro ver tanto movimiento a esta hora de la noche, ya que la cultura americana es tan cerrada y privada, en general. Pero en Halloween uno puede levantar la voz y saludar a su vecino, luego entrar por su patio y tocarle la puerta a otro sin miedo de ser rechazado.

Mi hermana y yo nos apuramos en llegar a la casa de los abuelos, donde intentamos asustarlos antes de seguir a otras casas. Estaba seguro que la abuela no me reconocería, y justo ella pegó un grito al verme. Yo sonreí grande detrás de la tela blanca que cubría mi cara y le dije: “Abuela, no te preocupes, ¡somos nosotros!” Creo que mi abuela supo desde un inicio quiénes éramos, pero para seguirnos la corriente decidió fingir el espanto un poco. Luego proseguimos a muchas otras casas hasta que nuestras canastas ya no podían sostener ningún chocolate o caramelo más.

El día de Halloween ha sido exportado por todo el mundo, pero no es Halloween inofensivo y divertido que yo conocí. Más bien es un día cada vez más tenebroso y diabólico. Esto lleva a la pregunta, ¿cómo debe reaccionar el cristiano de hoy ante el Halloween? Primeramente, sería prudente mirar los orígenes de esta fecha.

¿De dónde proviene el Halloween?

Halloween ha evolucionado con el tiempo, gracias a la influencia de la Iglesia Romana Católica. Estos tomaron un antiguo rito de un pueblo que conquistaron en la Edad Obscura y lo fusionaron con la tradición católica.

Es probable de que Halloween tenga sus inicios en un pueblo antiguo que antes poblaba lo que hoy es Irlanda, que en su época dorada también supo expandirse al resto del Reino Unido y a Francia. Hablamos de los celtas, pueblo que practicaba bastante la brujería y el animismo, siendo guiados por sus líderes religiosos, los temidos druidas. Se creía que los druidas tenían poderes sobrenaturales para hacer milagros y predecir el futuro. El más famoso de estos fue Merlín, quien convivió con el célebre Rey Arturo; este rey les conquistó con las fuerzas romanas en el primer siglo. Una buena parte de esa historia es mitológico, pero sin duda detrás de todo aquello reside una historia veraz de intriga, magia negra, y mucha violencia.

El año nuevo de los celtas era el 1ero de Noviembre y las vísperas se llamaban “Samhain” (pronunciado sow-in). Se creía que en Samhain la división entre los vivos y los muertos desaparecía por una noche, haciendo que fuese un día ideal para profecías, las artes negras, y la inundación de temidos fantasmas. Para apaciguar la ira de sus dioses, los druidas construían enormes fogatas donde todo el pueblo se reunía para ofrecer sacrificios a los poderes invisibles. Muchos del pueblo sabían disfrazarse de animales, poniéndose con cabezas de toros y animales salvajes y cubriendo su cuerpo con las pieles. Danzaban alrededor de la fogata, adorando a sus dioses, a quienes la Biblia declara ser nada más y nada menos que demonios de Satanás. 

El Imperio Romano dominó esta parte del mundo por buen tiempo, pero cuando su poder decayó durante la Edad Obscura (476-800 d.C.), los celtas retomaron sus antiguos ritos animistas. Fue en la Edad Obscura que surgieron por primera vez los Papas – líderes religiosos y espirituales que reemplazaron a los césares romanos. Uno de los primeros, Papa Gregorio III (731–741), amplió un festival católico para celebrar lo que hoy llamamos Todos Santos, una tradición católica iniciada para celebrar y orar a los mártires y los santos ya difuntos.

Cuando los ejércitos de la Iglesia Romana Católica por fin tomaron al pueblo céltico en el siglo noveno, los curas buscaron la forma de fusionar el animismo céltico con las creencias católicas, una práctica común de la Iglesia Romana Católica conocido como el sincretismo.

Ya que Todos Santos caía el 1ero de Noviembre, misma fecha del nuevo año céltico, la iglesia decidió fusionarlo con la diabólica celebración de Samhain que practicaban los celtas. De pronto un rito de druidas para hacer sacrificios a demonios y profetizar el futuro por medio de las artes negras, ¡se constituyó una tradición católica! Claro que cambiaron algunas cosas: en lugar de adorar a demonios se adoraba a los santos y los mártires, orando a ellos para perdón en lugar de a los dioses de los celtas. Pero igual la idolatría siguió, ahora en el “nombre de Dios” quién sin duda repudia tal falsa religiosidad e hipocresías.

El pueblo celta llevó al pueblo irlandés, y sus prácticas tuvieron una influencia fuerte sobre la Iglesia Romana Católica, lo cual impactó a Europa y eventualmente al Nuevo Mundo. En el antiguo inglés Halloween se sabía llamar “All-hallows Eve”, que literalmente significa: “La víspera de todos santos.” De ahí sale el nombre que ahora es conocido en todo el mundo.

Es probable que estos sean los inicios de Halloween como hoy se celebra, pero otra explicación aún más antigua que viene al caso y merece estudio. Algunos arqueólogos e historiadores cristianos han argumentado que los inicios de Halloween podrían ser mucho más antiguos, desde los tiempos del diluvio, hace más de 4,000 años. Se ha encontrado evidencia de que algunos de los descendientes de Noé odiaron a Dios por haber traído un diluvio sobre el mundo y crearon un festival para celebrar los “mártires” del diluvio. Este fue un claro acto de rebeldía contra Dios, acusándolo al Perfecto de hacer maldad y repudiando al Soberano. Esto quizá explica el trato de Dios con el mundo cuando causó su dispersión en la Torre de Babel, haciendo que empiecen a hablar distintas lenguas.

Esta última explicación es difícil de comprobar, ya que fue hace tanto tiempo, pero es consistente con el corazón humano que constantemente se revela contra Dios:

“No hay ni un solo justo,

ni siquiera uno.

Nadie es realmente sabio,

nadie busca a Dios.

Todos se desviaron,

todos se volvieron inútiles.

No hay ni uno que haga lo bueno,

ni uno solo.”

“Lo que hablan es repugnante, como el mal olor de una tumba abierta.

Su lengua está llena de mentiras.”

“Veneno de serpientes gotea de sus labios.”

“Su boca está llena de maldición y amargura.”

“Se apresuran a matar.

Siempre hay destrucción y sufrimiento en sus caminos.

No saben dónde encontrar paz.”

“No tienen temor de Dios en absoluto.” (Romanos 3:10b-18, NTV)

¿Hay algún peligro en practicar Halloween hoy?

Como cristianos, hay tres cosas para tomar en cuenta para responder esta pregunta. En primer lugar, el cristiano no debe de ser reaccionario, sino debe buscar como redimir las oportunidades para hacer el bien. En segundo lugar, debemos reconocer que Halloween tiene un historial muy negro y diabólico, y aunque hoy se presente a veces como algo chistoso o infantil, no debemos dejarnos mentir por apariencias, pues “aun Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Corintios 11:14). Y por último, debemos reconocer que el Diablo usa eventos como estos para glorificarse y para que el hombre de rienda suelta a sus pasiones ilícitas y su rebeldía contra Dios.

En mi opinión, si uno vive en los EEUU o Canadá, no veo tan malo los disfraces y el regalar caramelos a niños, pues fue una experiencia linda en mi niñez. Pero en latino américa, es claro que ha sido usado para engrandecer al Diablo y debemos tener muy en cuenta que estas fechas son un auge para los que aman y sirven a Satanás. El no-cristiano le tiene mucho miedo al Diablo y a estas fechas, y con buena razón. El cristiano no tiene porqué, pues pertenecemos al Rey de Reyes, Quién ha vencido los poderes satánicos: “Así que, ¡gracias a Dios!, quien nos ha hecho sus cautivos (o siervos) y siempre nos lleva en triunfo en el desfile victorioso de Cristo. Ahora nos usa para difundir el conocimiento de Cristo por todas partes como un fragante perfume.” (2 Corintios 2:14)

El que no conoce a Cristo como su Salvador vive en continuo miedo del futuro, temor a la muerte, y horror al mundo diabólico. El cristiano fue mandado para declarar libertad a los cautivos de estos miedos, luz a los que viven en tinieblas, y bendita gracia a los agobiados por sus pecados.

¿Con quién compartes el mensaje del Evangelio en estas fechas? ¡No malgastes la oportunidad! Halloween no es un peligro para nosotros, más bien una oportunidad.

#SoliDeoGloria

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