Tal como empecé a argumentar en la Parte 1, no todo lo que lees o escuchas es verdad. Este problema no es nada nuevo, como advirtió Thomas Jefferson, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos: “Aquél que no lee nada es más conocedor que aquel que tan solo lee los periódicos.”

Mi propósito no es ser duro con los periodistas, pues no todos hacen esto. Mi enfoque es de animar a todo ciudadano de usar su sentido común, buscar si la fuente es fidedigna y saber que hay motivaciones por lo cual algunos quisieran mentirnos.

¿Cómo ganarle al “lavado del cerebro”? 

1. “Confiar, pero verificar”

Hay ciertas fuentes que consideramos verídicas, pues hemos experimentado que en nuestra experiencia representan la realidad. Pero, todo humano es falible, entonces verificar no es llamar a alguien mentiroso, sino tan solo confirmar. Cuando Tomás pidió verificar la resurrección de Jesús, muchos le hemos condenado por tener “falta de fe”. Pero es Jesús mismo Quién le invitó a venir, tocar y meter su dedo en las heridas. Jesús merecía ser enteramente confiado, pero no tenía miedo de que Su palabra sea verificada. Si eso hizo Jesús, siendo perfecto, cuanto más debemos nosotros de verificar y también no tener miedo que otros lo hagan con nosotros.

2. “Cuidado de una mano que aplaude sola”

¿Es posible aplaudir con una sola mano? Claro que no.

¿Es posible saber la verdad cuando solo escucho un lado del argumento? Claro que no.

Estaba de vuelo entre una ciudades en Europa, cuando me tocó sentarme al lado de una señora que al parecer le gustaba hablar mucho. Yo prefiero sentarme callado y hacer mis cosas, pero ella insistió en expresarse. Me dijo: “¿Puedes creer que aún hay gente tan absurda en este mundo como para creer en Dios?” Se puso a reír, pensando que yo pensaría como ella. Cuando le dije que yo era uno de esos “absurdos”, se sorprendió de sobremanera. Luego de un par de horas, conversando sobre la evidencia para Dios y la Biblia, nunca me olvidaré lo que me dijo: “Yo pensé que ustedes los cristianos eran unos cavernícolas que no usaban su cerebro, pero ¡ya no diré eso jamás!” Como cristianos debemos creer, pero jamás dejar nuestro “cerebro en la puerta de la iglesia”.

La clave es intentar escuchar ambos lados de la historia, lo cual, en el ámbito de los medios, significa leer e investigar más de un punto de vista. En este caso, es importante saber de cual “bando” vienen los que escriben las noticias. La mayoría de los noticieros a nivel internacional tienden a ser bastantes liberales. Otros, aun si son la minoría, a veces pueden tender a tener una mente muy cerrada.

3. Usar el sentido común

En mi experiencia, cuando personas escuchan ambos lados de una historia, intentando dejar de un lado su opinión y prejuicios hasta después de escuchar el caso entero, el sentido común hace obvio la decisión. Es justamente así que se les entrena a los jueces, de escuchar como neutrales toda la evidencia, y entonces tomar su decisión. Tendemos a escuchar a los periódicos más modernos o con más peso, tal como tendemos a defender a la persona más cercana a nosotros o la persona que grita más fuerte. La sabiduría proviene de escuchar el “que” de lo dicho y leído, y no el “como” se lo dijo.

4. No ser esclavo del miedo y la histeria, sino confiar en Dios

Cuando el pueblo siente: “¡Se acaba el mundo!” o “¡La economía peligra!”, hay que saber leer entre líneas. El pánico y el miedo es el amigo de los medios y los gobiernos, pues hace que la gente se sienta vulnerable y busque ayuda. Eso significa más periódicos vendidos, más televisiones prendidas, con el fin de darles más dinero a ellos. En el caso de gobiernos, significa darles más control sobre tu vida, con gobiernos más grandes, lo cual por naturaleza lleva a más corrupción, más impuestos y menos libertad personal.

Noten que el mensaje de Dios en la Biblia jamás se trata de quitarte tu dinero, o forzarte a seguirle fuera de tu voluntad, ni llenarte de miedo. Es con buena razón que la frase “no temas” aparece casi 400 veces en la Biblia. Dios sabe que tenemos miedo, sabe que circunstancias y personas pueden hacernos revolcar en un mar de ansiedad. Al confiar en Dios, encontramos la paz: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32, NTV). Jeremías 29:11 promete: “‘Pues yo sé los planes que tengo para ustedes’ —dice el Señor—. ‘Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.'”

#SoliDeoGloria

2 comentarios sobre “Los medios de descomunicación (Parte 2 de 2)”

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